Me mojo de abismos el alma
viendo desfilar
el flujo de mis conclusiones:
No sé si el morir
abrirá mis ojos deformes
y ampliará la lucidez de mis pupilas,
o si el Karma me devolverá
cualquier acción de pletórica nobleza.
No sé si los diablos que me habitan
desaparecerán en la noche del silencio
ni si los progresos de mi espíritu
proveerán una vida de reencarnados encuentros.
No sé hasta dónde nos lleva la meditación.
Ni siquiera sé
si respirar todos los bosques
y los genios, y los cielos, y los hados,
para mistificar indefinidamente mi aura
alimenta en vano mis endémicas quimeras.
¡Hay tanto que desconozco!
Mi curiosidad
y el apremio de aquel sueño perdido
me asaltan en las esquinas sedientas de mis poros,
abrazando cualquier patetismo perdido.



