miércoles, 7 de marzo de 2018

El río de la edad que me fluye






El río de la edad que me fluye

avanza exquisito

entre mansedumbres de piel.

Ahora,

 pretende pertinaz

el roce breve de un escrúpulo

en erosión intermitente,

un desgaste lento que me inste a palidecer.

Discurre anárquico

por el irracional cauce de mi hipocampo

hasta ocultarse ladino y diestro

 en un meandro de designio.

Nadie detiene su fuerza

ni se inspira con su tonada.

Nadie se atreve a mirar

el inmenso brío de su inundación.

El río de la edad que me fluye

llena de ensueños mi caudal

y, en ansiedad inmortal,

sitúa su quera en mis orillas más hambrientas.

 

M/M


 

domingo, 2 de octubre de 2016




Sé todas las respuestas
a las preguntas trampa que me hago
e, incluso así,
continúo cuestionándome
momento tras momento,
los porqués
los si hubiera
o los si  no hubiera.

Mi historia está trazada,
es la que es, sin retornos,
inacabada eternamente
aunque muera,
aunque nadie perciba mi huella
y el extenso universo
se marque un festín con mi insolidez.
Soy la impertinencia de mi espíritu
disparando vendavales,
en reiterada insistencia,
de un escuálido ayer.

M/M



lunes, 4 de julio de 2016

CUALQUIERA DE MIS NOCHES






Hundirse en tu vientre,
en tus huesos pequeños,
musitar despacio
los ecos caóticos de tus penumbras,
reír con el viento y la intriga adheridos
al costado del inframundo,
sentir  tus manos llenas de luna y de sal
abrigando mis sombras,
mirar el sueño en tenaz mudanza
ante el contraste estricto de tus reservas,
mojar la almohada,
beberse tus versos,
gritar la euforia de un amor etéreo
que se enciende de nadas,
de espantos e ínfimas memorias,
de pecadoras nereidas
que, aladas, se despliegan
por el ímpetu cobrizo de tu torso.
Gozarte incansable, incandescente,
dilatando tus líquidos vestigios
desde la hercúlea pira de mi avidez.
Vivirte,
existirte,
proyectar hacia ti
cualquiera de mis noches.


M/M

lunes, 27 de junio de 2016

Háblame




Háblame de tu éxodo, 
de cómo te fuiste, solo y sin advertirme,
después del amanecer.
Cuéntame cómo cruzaste a ese orbe
de luz enamorado,
cómo las hojas decían tu nombre en el trayecto
y encelaban mi corazón.
Dime si los sueños se cumplen,
si seguimos dilatando las horas,
o las esencias,
si todos somos, en verdad, incombustibles
o estamos hechos de brumas fugaces 
sin control, sin nitrógenos
ni otro tipo de química alterna.
Pon en mí tus ingénitos conocimientos,
que reposen, que se fundan
con la alquimia de la tierra por siempre.
Vérsame, ilústrame,
y permanece en mi penumbra
hasta que mi estancia en este contemporáneo siglo
toque a su fin.

M/M

jueves, 24 de marzo de 2016

Primavera




Veo un concierto de brotes,
recién paridos,
alcanzando la gloria oblicua de la aurora.
Calientan ya sus cunas
inmensos ríos de árboles,
sotos delirantes
con sus pechos sobrados de crema dulce
en arcaica y reiterativa templanza.
Los miedos del ayer, 
aun esperados,
no definen nuestros rostros flamantes
y van llegando neonatos suaves
gritando 
en histérica y prematura fotosíntesis
e inmaculando,
 en su blanca metamorfosis,
todas las ramas, todas las almas
que unidas, 
transgresoras, libres e insurgentes
permutan en primavera.

M/M



viernes, 6 de noviembre de 2015

La caja negra de mis versos



Si me estrello
buscad en la caja negra de mis versos
hasta hallar el motivo
de la aparatosa caída.
Si me estrello
entre chatarras de huesos,
carburos de sangre,
fuego y estruendos de alma
solo quedará una luna interior
dividida
como mis labios,
como tu ausencia,
como las horas rotas
que hace que te espero.
Tal vez,
solo tal vez,
me perdí sin combustible
y no conseguí
realizar la maniobra perfecta.

M/M


miércoles, 14 de octubre de 2015

TODO




El disparate febril
se prodiga a sus anchas por mis venas
e impetuosamente, me transforma
en acróbata del aire que inspiro.
Todo arde,
siento temblar imágenes
a través del cristal de calor
que en columna transparente se eleva.
Y dejo que se desmaye mi espíritu
rindiéndome
ante la presión de mi lógica.
Todo gira
como rueda veloz que mis ojos no controlan
en una línea recta que funde colores,
que diluye formas,
que fusiona energías…
Y caigo,
caigo sin remedio y apaciblemente,
caigo herida de sueño y muerte,
 soltando la espada que tanto pesa
caigo hasta el cielo.
El disparate febril
se prodiga a sus anchas por mis venas.