martes, 9 de julio de 2013

ASÍ TE AMO




Abro el alma en el rocío de una aurora
                dejando que el espacio se apodere de una crónica,               
que gozosa,
bulle entre latidos de pan de amor.
 Y con todo el hueco de mi ser al descubierto
                                      saciado de tus pálpitos,  
fluye siempre la impúdica danza
de nuestra íntima permanencia.
Así te amo.
Así salta la vida en cada momento
cuando te siento.
Entre el vaho de mi aliento y tu sal
se funden todas las rocas
en un núcleo volcánico de paradójica solidez.
Así te amo,
trenzando estelas de agua
 frente al calor de nuestras sombras
todos los días.
Floto si respiro,
y respiro,
y floto…
Y, a través de mi insistencia,
tu temblor se hace carne
 en el jardín de un sueño desnudo.
No existe unión más templada
ni labios más entregados.
Me colmo de cielo, de huesos, de pálidas lunas
que vienen a posar arenas eternas
en penumbras insomnes.
Así te amo,
no recuerdo un instante
en el que no haya morado rebosante de ti.
 


domingo, 23 de junio de 2013

Las edades del año



Se pierden en exabruptos
las edades del año
y una tormenta amenaza
con instalar otoños
despojantes de sueños.
Llega con urgencia la aniquilación
y el ímpetu devastador de estrellas,
de cálidos amaneceres.
El hambre se alía
con un estrépito de osada insurrección.
¡Y llueven golpes
a punta de porra!
La ventisca de la desolación
se condensa
tras un cristal de agreste corrupción
con el versado beneplácito del sistema.



sábado, 18 de mayo de 2013

Donde una misma espera alcanzarse




¿Qué surge de mí
que no sean vértigos y dificultades?
¿Qué ofrezco al mundo,
 a la vida,
a la búsqueda del ser humano?
Me quejo, me abrumo,
me retiro hacia mí
en un ovillo sin gracia
ni mesura.                         
Mi abandono es un ultraje
al sentimiento.
No luchar
 es no ser
lo que se espera que seas;
es no llegar
a donde una misma
espera alcanzarse.



martes, 23 de abril de 2013

Ellas hablan





Quisiera dormir a todas las palabras
balancearlas, cantándoles suave
entre mis brazos.
A susurros pedirles que descansen,
que cejen en el empeño de zaherirme.
Pero ellas hablan alma y voz,
hablan arrestos para pisar mis deseos
y surgen espontáneas
en insurrección de lírica extenuante.
Ellas lloran conmigo
y también lloran sin mi.
No les importo.
Se pierden en nebulosas de tinta
y desacatan cualquier norma lógica.
Las palabras son insomnes,
las palabras son mujeres
que nacen eternas
y nunca mueren solas.
Yo sólo quiero dormirlas,
a susurros pedirles que descansen
y dejen de zaherirme.

M.M.



Un abrazo para Andrei Cristian Medeleanu que ayer presentó su libro en Calatorao
"EL GRIS RECUERDO DE LOS CUERVOS - OTROS HUESOS, OTROS RESTOS"





domingo, 3 de marzo de 2013

Fuego que habla fuego




En el punto erótico

de mi piel-planeta

se concentran todas las cumbres

que, en agujero de fuego y lava,

descienden hasta el claro de mi timidez.

Y la transmutan en crepitar y danza,

en lienzo africano que brota libre,

en ardientes pétalos

que abrasados se pierden

en errantes nirvanas

sin cenizas,

sin humos negros.

 Fuego que habla fuego,

dulce trote que de amor empapa

cientos de silenciosas sábanas.




viernes, 15 de febrero de 2013

Mi granero




Por guarecer mis sueños
del trance de la vigilia
construí un granero.
Allí, hiberna cualquier instante
desertor de insípida realidad
y se prodigan estampas
de limbo y letras.
Vuelan plumas, plumas azules
que confunden el viento de mi frente
y, en acompasada respiración,
invoco al mar, a la entraña,
al recuerdo y a tanta rosa brotando
del zarzal de una utopía.
Allí, en mi granero,
la vida me sale al paso
y, a mi antojo,  la disfrazo.



miércoles, 6 de febrero de 2013

Ese dios íntimo






Ese dios íntimo
que me recorre indivisiblemente
y llena el hueco de mi incertidumbre
está mirándome de soslayo.
Me dibuja en sus ojos sin pupila
y sé que desea rescatarme.
Pero yo ya he naufragado
en el mar de mi perplejidad,
                                           he dejado que las olas me venzan         
y hagan de mí su presa hundida,
encallada
en un profundo y acuoso ecosistema.
Mil tentáculos
quieren aferrarse a mi armazón
en la terrible inconsciencia
de que jamás volveré a emerger.
Hasta ese dios íntimo,
que es mío tan solo,
canta su despedida, resignadamente,
en mi oído.