Puedo verte, escucharte,
aspirar el aire que mueves;
puedo reflejarme en tus quimeras,
saber lo que piensas
a cada paso, a cada ansiedad.
Puedo sentarme a tu lado, tocarte,
dormir contigo en un abrazo,
leer lo que tus ojos leen
y emocionarme con tu emoción.
Puedo crear mucho en ti,
ser mucho en ti
pero no logro que me veas,
ni que me escuches,
ni que huelas el aire que muevo para ti.
No logro que deduzcas lo que pienso,
ni lo que siento cuando rozo tu brazo,
ni que percibas el calor que te ofrezco
en las irascibles noches que padeces.
No logro que valores el tiempo
en el que te acompaño sin reservas.
Por eso escribes poesía,
porque soy la mano que lleva tu mano
en grafía de alma.
Si te lees,
habré logrado que me alcances,
mi niña.