domingo, 29 de septiembre de 2013

Hemos vivido



Hemos vivido un amor
a través de las paredes,
a través de todos los muros,
incluso del de la ausencia.
Hemos vivido pensándonos,
entendiendo que el dolor
se puede dejar en cualquier cuneta
y seguir al ritmo de los segundos.
Uno, otro, otro…
Y ahora regresas,
desde otro intento,
perforando el alma hasta saciarte de mí,
rodeando mi aura con tu esmero.
El mutismo cesa,
los muros desaparecen
mas para mí,
la vida sigue transcurriendo
bajo el yugo de tres cansinas saetas
en un imperativo del tiempo.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Ácidos




Existe el ácido sulfúrico,
el ácido acetilsalicílico,
el ácido bórico.
Existe la acidez estrella del limón,
la acidez en el estómago,
la acidez de unas palabras.
Existen los ácidos, las anfetas,
los crápulas opiáceos y sus ácidas consecuencias.
Existen los accidentes ácidos,
los perfumes y los vinos ácidos,
la lluvia ácida.
Las ácidas despedidas existen
y también las disputas ácidas.
Existe el ácido aliento
que me provoca tu palpable hipocresía,
el que viene motivado por tantas mentiras
y trenzados recovecos
de la ególatra empedernida que escondes.
Existen ácidos pasajes de la vida
que nos recuerdan
de qué estamos hechos
 y en qué podemos repararnos.


martes, 9 de julio de 2013

ASÍ TE AMO




Abro el alma en el rocío de una aurora
                dejando que el espacio se apodere de una crónica,               
que gozosa,
bulle entre latidos de pan de amor.
 Y con todo el hueco de mi ser al descubierto
                                      saciado de tus pálpitos,  
fluye siempre la impúdica danza
de nuestra íntima permanencia.
Así te amo.
Así salta la vida en cada momento
cuando te siento.
Entre el vaho de mi aliento y tu sal
se funden todas las rocas
en un núcleo volcánico de paradójica solidez.
Así te amo,
trenzando estelas de agua
 frente al calor de nuestras sombras
todos los días.
Floto si respiro,
y respiro,
y floto…
Y, a través de mi insistencia,
tu temblor se hace carne
 en el jardín de un sueño desnudo.
No existe unión más templada
ni labios más entregados.
Me colmo de cielo, de huesos, de pálidas lunas
que vienen a posar arenas eternas
en penumbras insomnes.
Así te amo,
no recuerdo un instante
en el que no haya morado rebosante de ti.
 


domingo, 23 de junio de 2013

Las edades del año



Se pierden en exabruptos
las edades del año
y una tormenta amenaza
con instalar otoños
despojantes de sueños.
Llega con urgencia la aniquilación
y el ímpetu devastador de estrellas,
de cálidos amaneceres.
El hambre se alía
con un estrépito de osada insurrección.
¡Y llueven golpes
a punta de porra!
La ventisca de la desolación
se condensa
tras un cristal de agreste corrupción
con el versado beneplácito del sistema.



sábado, 18 de mayo de 2013

Donde una misma espera alcanzarse




¿Qué surge de mí
que no sean vértigos y dificultades?
¿Qué ofrezco al mundo,
 a la vida,
a la búsqueda del ser humano?
Me quejo, me abrumo,
me retiro hacia mí
en un ovillo sin gracia
ni mesura.                         
Mi abandono es un ultraje
al sentimiento.
No luchar
 es no ser
lo que se espera que seas;
es no llegar
a donde una misma
espera alcanzarse.



martes, 23 de abril de 2013

Ellas hablan





Quisiera dormir a todas las palabras
balancearlas, cantándoles suave
entre mis brazos.
A susurros pedirles que descansen,
que cejen en el empeño de zaherirme.
Pero ellas hablan alma y voz,
hablan arrestos para pisar mis deseos
y surgen espontáneas
en insurrección de lírica extenuante.
Ellas lloran conmigo
y también lloran sin mi.
No les importo.
Se pierden en nebulosas de tinta
y desacatan cualquier norma lógica.
Las palabras son insomnes,
las palabras son mujeres
que nacen eternas
y nunca mueren solas.
Yo sólo quiero dormirlas,
a susurros pedirles que descansen
y dejen de zaherirme.

M.M.



Un abrazo para Andrei Cristian Medeleanu que ayer presentó su libro en Calatorao
"EL GRIS RECUERDO DE LOS CUERVOS - OTROS HUESOS, OTROS RESTOS"





domingo, 3 de marzo de 2013

Fuego que habla fuego




En el punto erótico

de mi piel-planeta

se concentran todas las cumbres

que, en agujero de fuego y lava,

descienden hasta el claro de mi timidez.

Y la transmutan en crepitar y danza,

en lienzo africano que brota libre,

en ardientes pétalos

que abrasados se pierden

en errantes nirvanas

sin cenizas,

sin humos negros.

 Fuego que habla fuego,

dulce trote que de amor empapa

cientos de silenciosas sábanas.